Casi desde el principio de
los tiempos de internet, términos
como virus, troyano o spyware
eran patrimonio único
de los usuarios de Windows,
que tenían que llevar
su trabajado diario desde
equipos que estaban expuestos
a más peligros que
otros sistemas operativos.
Todos hemos oído
la famosa frase: “Yo
no tengo problemas de
virus, uso Mac/Linux”.
Estos usuarios, por
lo general, siempre
han vivido más
despreocupados que los
usuarios de PC, ya que
maqueros y linuxeros
siempre se han agarrado
a la posesión
de un sistema operativo
que por lo general cuidaba
más y mejor los
protocolos de seguridad.
Sin
embargo, esto está
cambiando, y ahora
son precisamente Mac
y Linux los sistemas
operativos en los
que se están
fijando los crackers.
Esto se debe principalmente
a dos motivos:
|
|
1.-
Nuevos desafíos. Lo
cierto es que los desarrolladores
de todo tipo de virus y troyanos
ya no encontraban excesivos
problemas para poner en jaque
los protocolos de seguridad
de Windows, ya que era una
tarea medianamente sencilla
y en internet incluso proliferan
las webs que enseñan
a hacerlo. Así pues,
pasarse a otros sistemas operativos
constituye para el cracker
un paso adelante en su innovación
y un nuevo desafío
para su buen (o mal) hacer
delante de un monitor.
2.-
Popularización de los
sistemas. Nos guste o no,
no podemos negar que el crackeo
de sistemas operativos en
ocasiones ha ido ligado a
la masificación del
mismo. Antes se atacaba a
Windows porque sus usuarios
eran una insultante mayoría
y sus conocimientos informáticos
una incógnita, con
lo que resultaba harto sencillo
combatir un sistema operativo
ante el que el usuario medio
no sabía qué
hacer. No obstante, los tiempos
están cambiando y Mac,
por ejemplo, ya vende más
del doble de ordenadores que
hace diez años. Si
a esto le unimos el carácter
estético y sofisticado
del que presumen muchos de
sus usuarios, observaremos
un cambio de tendencia en
los crackers, que tienen en
los usuarios de Mac a un nuevo
‘enemigo’. Algo parecido pasa
con Linux, ya que la eterna
presunción de seguridad
de estos equipos ha hecho
que los amigos del troyano
estén dedicando el
doble de sus esfuerzos a intentar
destruir la seguridad de estos
equipos.
Los
tiempos cambian, las modas
también y, por supuesto,
los protocolos de actuación
también. Por el momento,
Windows es un inmenso lago
de virus, errores de desarrollo
y ataques al sistema, y parece
que con ellos seguirá
mucho tiempo. No obstante,
los sistemas operativos que
hasta ahora se consideran
más fiables se han
convertido en los nuevos objetivos
de los crackers. Habrá
que ver quién gana
la batalla.